
domingo 23 de marzo de 2008
El gran conspirador

viernes 7 de marzo de 2008
¿Es posible encontrar la Felicidad?

A lo largo de lo que llamamos humanidad muchos intelectuales han definido a la felicidad, han citado ejemplos y de mas. Pero, se centraron tanto en el aspecto teórico que olvidaron lo fundamental de esta palabra que, aunque intangible, es cómo alcanzarla; no solo con lo clásico de ser rico o la búsqueda de recetas imposibles, sino de que cada uno aprenda a como encontrarla en la vida diaria y con simples cambios en nuestro pensamiento.
La felicidad como la muerte es la única que desconoce de razas, religiones, estratos sociales, superpotencias o países en desarrollo. La cuestión esta en derribar ciertas trabas que tiene la humanidad como la envidia, la codicia, la vanidad, entre otras, que actúan como un conglomerado virósico que la afecta.
Hay un sistema de organización mundial, el capitalismo, que produce un fenómeno de antihumanismo y con ello no quiero asentar un pensamiento político sino definir al ser humano como un organismo biológico que requiere del otro para subsistir ya que su naturaleza es social. Esta organización del mundo delega el desarrollo sustentable de la humanidad generando un sistema de rivalidad feroz que nos hace autómatas, nos convierte en máquinas generadoras de dinero lo que conlleva a los que no lo alcanzan a poseer un pensamiento de fracaso y autodestrucción.
Un claro resultado de esta cultura capitalista es el consumo suntuario. Este da como resultado un falaz sentimiento de felicidad porque el consumo por si mismo se encarga de que se produzca una rueda consumista sin fin convirtiendo en esclavo al comprador. Obviamente lo hace con técnicas de publicidad atractivas al espectro más vulnerable de la sociedad: los jóvenes. Aunque burdo el ejemplo, nunca conseguiremos el celular mas preciado ya que en poco tiempo hay otro nuevo que, entre otras cosas, nos baña.
La realidad es muy triste, este camino sin retorno nos encamina hacia nuestra propia destrucción como personas y como sociedad que, sin saberlo, tenemos la respuesta al alcance de la mano. Es en las cosas mas pequeñas donde reside la felicidad, muchos lo han dicho, lo se. Pero pocos se han decidido a intentarlo. ¡Es tan fácil encontrarla! Lo difícil es darse cuenta y aceptar lo que uno es y lo que lo hace feliz. Algunos la encuentran en pintar; otros en jugar con sus nietos; y otros, como el que escribe, en encontrar lo que verdaderamente le llena el alma y los satisface como persona. Atención, no es fácil detenerse a pensar y patear el tablero pero verdaderamente vale la pena intentarlo.

